nombre
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Era un banquete especial, muchos habían sido los invitados, pero no todos habían acudido a él. La mesa estaba presidida por una loba, y todo el majar era oro. El invitado se sentó y observó a los demás comensales. Cada cual era de una manera, pero cada cual se parecía a otro. Empezaron a comer, el comía con gran avidez, el oro estaba suculento, más comía y más quería. A veces vio gotas de sangre en algunas pepitas de oro, más no le importó y siguió comiendo. Tanto comió que se fue transformando y de repente era un león. Miró extrañado a los demás comensales y se horrorizó al ver algunos semblantes, unos tenían la cara llena de manchas y cicatrices de lepra. Otros, mostraban rostros bellísimos, pintados de colores llamativos, había también reptando por la mesa, serpientes que encantaban. A otro lado centauros seguían comiendo como si nada. Y unas panteras, guapísimas aparecieron y retozaban.
Los que tenían la cara pintada se acercaron a él y le murmuraban al oído y él se engrandecía, más y más y cada vez más. Las panteras lo besaban en la boca y él se dejaba hacer, pues le gustaba y gozaba de aquellos placeres. Estaba en la cúspide, pues todos lo adoraban. Más de repente las serpientes lo embistieron y a mordiscos lo despojaron de su piel de león, las panteras lo apalearon dejándolo malherido, el oro comido se desvaneció, quedóse desnudo, sin nada…
¿Acaso antes de la comida poseía él algo?
Sintió miseria dentro de él, intento andar, pero los rostros llenos de lepra lo retenían y lo adulaban… y entonces empezó a llover…
La lluvia caía y todo se lo llevaba, de los bellos rostros pintados, solo quedaban rostros sin alma, y los demás comensales yacían inertes o llenos de convulsiones, presos en el lodo. El cayó de rodillas, su cuerpo esquelético ya no lo aguantaba, e empezó a llorar arrepentido…
Recordó su vida, antes de la comida y empezó a lamentar lo ocurrido…
Tanto lloró que un águila que sobre volaba aquel lugar se apiado de él y lo alzó al vuelo...
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Son las siete y media. No he salido en todo el día; me he quedado en pijama, pero voy a levantarme para ir a la tercera función (de Madama Butterfly) esta noche. No pude conseguir un palco. A las diez tengo que ir a ver a esa espantosa Madame X: ¡va a hacerme escuchar a un tenor que cantará música mía! ¡Qué bien! Elvira se irá a la cama a las ocho: tiene suerte. Estamos cenando en nuestra salita; Inouï vino esta tarde, muy épatant; volvió al tema de Conchita para variar; no me deja en paz. Es un plasta, ese tipo.
He asegurado alojamiento para Elvira en el barco - un camarote con su baño. ¿Qué hace el cerdo de Tosti? ¿Ha dejado de componer? Dale muchos recuerdos a Bertha y dile que escribiré antes de marchar. Fui a ver a la Duquesa de Camastra anoche y cené con Capriello. Hablaron mucho de ti y con mucho cariño. Estamos todo el tiempo recordándote y hablando de ti y de todo lo que te echamos de menos.
Medianoche. Tonio ha regresado de la ópera. Yo, de Madame X - el teatro estaba tan lleno que Tonio no tuvo sitio. ¡Ha sido un éxito extraordinario! Madame Carré está toujours faible y desagradable - apenas me saluda. Pero me importa un pimiento.

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Dejémonos con los brazos abiertos
y la sed en la boca.
Dejémonos ahora que apenas anochece,
en el pleno abandono y la fe vertical:
Tal como nos encontramos.

Juan García Tapia

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¿Como es que te llevo, si te he dejado?
¿Cómo puedo recuperarte entre lo perdido…?
¿Cómo puedo dejarte en el pasado…?
¿Mi amor, mi dulce amor, mi desvarío…?

Y hoy viajo a tu encuentro, como siempre…
Encallando acaso en tu ribera
Vengo nadando entre las aguas turbias
con sutiles aleteos de sirena …

Pero tu encuentro que se muestra recio…
Y tu rostro firme entre tu andar sereno
hay apenas un esbozo de sonrisa,
naufragando entre la luna de la mía…

Así mis ojos se llenan de ternura…
Como estrellas brillando por la noche
Se conforman con sólo contemplarte
Y ser feliz en la felicidad de amarte…

¿Como es que te llevo, si te he dejado?
¿Cómo puedo recuperarte entre lo perdido…?
¿Cómo puedo dejarte en el pasado…?
¿Mi amor, mi dulce amor, mi desvarío…?




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Esta vez se trata de poner los puntos sobre las aes,
inquirir al destino con una voz inédita,
ser en tus manos arpa para que tengas que usar todos los dedos,
o una planta suculenta que se alimenta de sus propios versos,
y se espina para parecer feroz.

Sensitiva que despliega sus hojas a tu tacto: mi libador, mi insecto milenario,
o que extiende sus tépalos para que su colibrí la polinice.
¿Dónde está entre los lirios violetas ese blanco que pintara Van Gogh?,
tus labios que me saben a malvasía blanca me interrogan.

Todo es exuberante aquí en este Madrid americano,
las flores del Nepente devoran las últimas sonrisas del estío,
y sobre el agua crecen las postreras hojas del papiro
en el que escribiré este día en que pasamos
de un continente a otro en el tiempo de besarnos
y las margaritas de todos los colores, siempre decían sí.
Cuadro: El sueño. Henry Rousseau
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Escribiré los versos rojos

como la sangre

que alimenta nuestros cerebros;

savia escarlata,

savia borgoña,

dulzor púrpura intenso

impregna mis papilas.

Vestiré mi piel desnuda

con la sangre

que tú exudas

poro a poro,

célula a célula,

sobre mí te vaciaré.

Voy a beberte entero,

sorbo por sorbo,

degustando cada gota

de tu divino elíxir.

Y lameré tu cuerpo

hasta dejarte seco.


María Elena Araujo©
http://malena-retazosyrecortes.blogspot.com/
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Déjame vivir la realidad, que al soñarte se ha vuelto pesadilla,
esperando desde lejos despertar, con un beso que devuelva mi vigilia.
Espérame en el sueño del amor, sin dejarme envuelto en soledades,
pensando que es mejor el no pensar, soñando no soñar las realidades.
No me mires desde el cielo mientras vuelas, no soy digno ni de ser tu prisionero,
al volar no haces más que derramar, la tierra que sepulta a este cadaver.
Si tan sólo me animara a elevarme, y acompañarte en tu vuelo milagroso,
olvidando que mis alas están rotas, por los golpes de otros vuelos fracasados.
Porque el cielo pertenece a los que aman, y el agujero a cobardes que han amado,
sin pensar que al volar se sube alto, y al caer muere sólo, quien solo ha amado.

Ignacio Reiva
http://melotan.blogspot.com
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Parada sobre la luna, invitándome a subir,

No supe agradecer la fortuna de haberte encontrado así.

Sentado sobre la duda pensé en dejarte ir,

Cobardía de amante; valiente me arrepentí.

Invadidos por la noche, caminamos frente al mar,

Saludados por el tiempo que callado dejaba de estar.

Nos deseamos en un beso que recordaba la verdad,

Nos miramos en espejos que escondían fealdad.

Pero el día implacable, la luna vino a matar,

Eclipsando nuestros sueños de eterna nocturnidad.

Mientras el sol pertinente nos quería iluminar,

Fuimos cayendo en la noche de la eterna soledad.

Ignacio Reiva

http://melotan.blogspot.com

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_Así te ven mis Ojos_
Tus ojos dos soles
Tu boca un jazmín
Tus labios dos rosas
...
¡Tu cara!
...
Tu cara es un cielo
Que no tiene fin
....
Tus pechos capullo
Tu cuerpo un jardín
...
¡Y tú!
...
Tú eres la esencia
De todas las flores
...
¡Tú!
...
Eres la tierra
Llena de misterios
De amor y pasiones.
...
Y yo soy
...
Quien escribe y versa
Y en noches de ensueño
Con pasión te ama
Y
Amor te besa.

M. Angel
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Yo quería ser escritor, de esos que sentencian, de esos que tienen lectores que compran su novela con los ojos cerrados y que acuden a la librería con impaciencia a preguntar si la última novela ha llegado ya. Pero…no sé que me pasa, hace semanas que no escribo, nadie me lee, ni siquiera nadie me critica, que es lo que me gusta y si me insultan mejor. No es que me estimule sexualmente, me sirve de brújula. Aunque luego siempre tomo el camino que me da la gana, que no me lleva al norte, pero visito lugares que disfruto.

Leo lo que escriben otros y pienso que no estoy a la altura, ¡como juntan las palabras!, ¡que bien suena!, ¡que profundidad! Y yo tan superficial, tan común, tan gris… Por ello estoy meditando renunciar. Renunciar a no escribir, que es lo que venía haciendo desde hace tiempo y aquí estoy agrupando palabras aleatoriamente y provocando, que es lo mejor que se me da. No pensarían que se iban a librar de mí, que me siento un fracasado. Fracasados son ustedes, que no han podido con mi escritura. Que no son capaces de leerme. Yo no quería ser escritor. Soy escritor. Lo único verdadero es que nadie me lee y que nadie pregunta por mi última novela.

Texto: Francisco Concepción Alvarez

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N0 quiero que me veas, quiero que me mires.
No necesito que me oigas, necesito que me escuches.
No pretendo que me entiendas, pretendo que me aceptes.
No me sofoques, dame aire.
Necesito espacio, extrañarte y desearte.
No es complicado lo que te pido, es simple y concreto.
Déjame ser y ámame sin esperar demasiado...
Creo firmemente que de ese modo, dejaría de quererte
para empezar a amarte.

HUMO
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El Bachiller Sansón Carrasco le dice a Don Quijote del libro de su historia, aparecido en 1605: “porque el moro en su lengua y el cristiano en la suya tuvieron cuidado de pintarnos muy al vivo la gallardía de vuestra merced” (Cap. II, III).

¿Tenía Don Quijote ascendencia mora?¿Hablaban bien de Don Quijote moros y cristianos por la autoridad moral o ética del mismo? ¿Era Cide Hamete toledano como el poeta Garcilaso?
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Una lagartija consonante sobrevuela los páramos.

Desde el tobillo, y más allá de las orejas,
hay caminos de múltiples senderos,
fatídicos, implacables en la torpeza.

Diferente con cada quien,
trasiego sus sendas transformándome
y, emocionado en el transcurrir cotidiano,
extiendo alas
en pliegues del descubrimiento.
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No escuece la sal en las manos ni lavándolas
con el alcohol de los silencios.
Estiro los ojos ante tu invisible presencia
y unapaloma ciega se escapa por los barrotes
de un pecho sin pálpito.

Nadie escucha.

Aún desplegando la garganta y las palabras y la voz
en el lento caracol que mora en el oído.

Nadie escucha.

Somos gotas que nadan en el océano hacia abajo,
en un fondo virgen,a un negro escarabajo,
a un bosque que une continentes.
Donde el hombre es hombre para el hombre,
es resina y árbol y sal que exuda por las manos
que no escuece ni en la pálida llaga de un verbo cercenado.

Cabalgamos sobre delfines alados.
Sobrevolando mágicos mundos
en los que ni siquiera reparamos.
Nos dejamos cegar por osas polares,por carros de fuego
y olvidamos las estrellas que se dirimen en los ojos,
Andrómeda que gravita en la mirada que amamos.

Somos caricias del viento.
Pastores sin rebaño.
Hojas sin aliento.
Escaleras sin peldaño.
Espejos.
Espirales.
Reflejos.
Fractales.

Somos un arcoiris bajo el mar,
un volcán de sangre que hierve en otras sangres.
Nada nos pertenece.
Hasta nuestro corazón puede pertenecer a otro.
Y salvarlo.
Somos vacíos...y sin embargo...

Lo hermoso de un hueco es encontrar con que llenarlo.

Leni
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Comencé a leer El Quijote al abrir al azar un libro en el que leí: SAN MATHE de BUELNA
"En BUELNA ha la Eglesia de Sant Pedro de Cervatos la Eglesia que diçen de San Mathe (...) las hermitas de Sant Illan, et de Sancta Coloma”, etc.

Se trataba del Apeo de Cervatos de los tiempos de Pero Niño, más o menos, trabajo de Don Francisco Sáez Picazo publicado en "Ilustraciones Cántabras" por el Gobierno de Cantabria en 1989, junto con otros de diferentes colaboradores, y en él vi los nombres aproximativos a la obra de Cervantes que van a ver, además del linaje de Bustamante.
El lugar donde se levantaban la citada iglesia de San Mateo y las ermitas cristianas de San ILIAN o Julián y Santa Coloma o PALOMA está muy cerca de...

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Muchas veces pienso
que ya no tienes alas,
Aquellas que tenías
cuando te conocí,
porque las perdiste tratando
de huir de mí.
Y enredándote en tus miedos
y en los míos,
fuiste dejando plumas
a la orilla del camino…
Pero sabes que si pudiera
darte mis alas para volar,
te las daría,
aunque yo,
jamás pudiera volver a volar.
Porque verte volar
es mi debilidad
y saber que vuelas alto
mi locura.
Mas te digo,
cuando siento el batir
de tus alas,
siento también las mías
desplazarse velozmente
para alcanzarte,
para volar contigo,
para sentirme a tu lado.

Pero...son tantas
las veces que me dejas sola
volando en el vacío,
sin saber a donde ir…
y tantas las otras
que inventas historias
para alejarme de ti…
Igual... siempre,
encuentro la manera
de llegar al camino,
porque tengo tatuado a fuego
el mapa hacia tu corazón,
tengo registrados
todos los sonidos
que me conducen a él,
y por si fuera poco,
conozco de memoria
los recovecos
de mis inconsciencias,
las fallas de mis deseos
y las goteras de mi razón.

Por eso...
cuando te encuentro
volando plenamente
y me sonríes, entonces te sigo,
pero si en tu vuelo
veo una mueca de dolor
o de locura,
prefiero huir,
para evitar tu indiferencia,
porque eso es
lo que corta mis alas,
y me impide volar hacia
la eternidad...





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_POR UN BESO_
Si pudiera
sorprenderte
y darte un beso.
...
Aun que el beso
la muerte
me causara.
...
¡Un beso!
...
Mas mil besos
te daría
...
¡Depués!
...
Feliz
esperar
la muerte
me llegara.
...
M. Angel
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El mundo es un giro de viento;
abre las puertas detenidas;
yo abro las puertas,
yo soy el mundo.
Hablo a las baldosas
con la lentitud ingenua
de la renovación,
yo me renuevo.
Salto las ventanas viejas
de un barrio pobre
y amo a las muchachas
aun despiertas.
Les dejo el corazón
y luego parto.
Conmigo queda el aliento
que más tarde doy
por las calles de aquí,
por donde caminamos todos
todos los días.
Al llegar a las esquinas frías
me detengo,
miro el cielo:
no es imposible.
Y vuelo entonces sobre esta sonrisa atlética
para cubrir
algunas faltas de amor.


Miguel Menassa, del libro Pequeña historia (publicado en 1961)
Cuadro: Mi pequeña Geisha. Miguel Menassa
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Dame fe Señor

¿Por qué mi angustia no acaba
y mi corazón se torna dolorido?
¿Por qué Dios no me iluminas,
con la fe que ya la he perdido?

Quisiera ser como el chiquillo
con fe ciega, inquebrantable,
y acudir a ti mi Dios querido,
cuando no pueda con la carga.

Yo sé que la fe no se cultiva
la tiene el ignorante y el altivo,
por eso es que yo te pido,
me ilumines Señor para adquirirla.

Permite descansar en ti mis penas,
apoyar en ti mi espíritu deshecho,
confiar en ti lo que ya no pueda
resolver como un simple terreno.

Dame fe Señor te lo suplico,
que con ella yo podré hacer frente
y vencer las trabas que el hado
se empeña en situar en mi camino.

Sergio
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Entre luces que buscan respuestas
a la vera del río se abren camino.
Disipan la noche, amagan el día.
El frío y la escarcha, la espesa neblina,
agotan el aire, el tiempo y la calma.
Laberinto de estrechos motivos,
con pasos gigantes avanzan sus vicios.
No se oyen gritos que siguen las huellas,
sino son gemidos que claman justicia.
Rezos de esperanza marchitos se funden
en el llano de escazos milagros.
Entre pastizales se huele a podrido.
Frenético avance del miedo prohibido
y el cruel indicio del silencio ingrato
que lleva consigo el peor hallazgo.
Las manos atadas, inertes, vacías.
La sangre inocente,el rostro borrado,
el cuerpo sin alma de un hombre dormido.

HUMO
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Bajé al Infra mundo a rescatarte, pues pensé
que tu pecado era tal, que allí te hallaría.
Por el camino, lenguas viperinas me hirieron
y mi alma lloró tinta escarlata.
Más estoy en el purgatorio por ti.
rodeado de dolor no quieres salir.
Tú mismo te lastima y te hieres.
Ya purgaste bastante
mira hacía arriba
¿Ves la luz?
es purificadora, es esperanza.
ya no hay soledad a tu alrededor
mira bien
¡Ves!
No temas más
No dudes
Si no has hecho nada malo; sólo ser como eres
Y eso no es pecado.
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Me iré...

Por el camino más largo,

ese,

de las curvas cerradas,

aquel,

de las veredas rotas.

Me ire...

Con el silencio de los arboles secos,

por el sol de medianoche.

Dejare,

una canción en cada rostro,

una nostalgia en el alma,

y algún destello en la mirada.

Me iré...

Sin mirar atrás,

dibujareun recuerdo en cada estrella,

una promesa,

para los que están,

los que quedan.

Me llevare solamente...

Solo un beso ,

de tus labios entreabiertos

Pensare,

que es solo un viaje más

un poco mas extenso,

una carrera con el viento,

un vuelo mas alto....

Para este ave tan triste.

Demián

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(París)

2 enero 1907

Acabo de recibir tu telegrama. ¿Qué tal cruzaste el canal? Todavía veo la drapeau* ondeando en la Plaza Vendôme y pienso en ti. Ahora que ya sé que estás segura en tu casa, recibida con todos los honores, estoy contento.

Sin ti, somos como gente perdida; siempre estamos hablando de ti, querida Sybil, y por la mañana nos pareció que venías a hacernos una pequeña visita. La habitación estaba demasiado tranquila... sin ti. Anoche, como mendigos vagabundos, cenamos en un bar italiano, después fuimos de paseo por las pequeñas calles de París y, ya cansados, nos metimos en la cama antes de las once. Hoy, una comida aburrida (¡por el libreto!) en Madame X - estamos contando las horas antes de marcharnos: París me aburre tanto como a ti. En cuanto a Madame Carré, con sus vanos intentos, parece una mujer que quiere estar enferma, pero no puede: ¡pobre Butterfly!

No me apetece ver a nadie; dale recuerdos a David, los niños, Tosti, Berthe y Angeli**, pero tú eres la más angelical de todos. Elvira y Tonio te envían recuerdos cariñosos y yo las cosas más bonitas que puedo imaginar.
* Bandera; en francés en el original.** Se refiere a Alfredo Angeli, uno de sus grandes amigos en Londres.
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Ahora que te vas intercambiamos opiniones, me cuentas casi todos tus secretos, te interesas por mi pasado, mi presente y mi futuro. Te marchas y me preguntas cómo me van las cosas, cómo me va la vida, el porqué de una extraña creencia, dónde iría si no fuera nadie.

Supuestamente, te vas. Te vas y no volverás. Fue nuestro diálogo más extenso y maldigo mi suerte porque justo aparece a pocos días de tu partida. Fue mi última conversación contigo y la única que dio sentido a nuestra posible amistad.

Pudimos ser amantes -de hecho, estuvimos a punto de serlo-, pudimos ser los mejores amigos de la Tierra pero, sin embargo, llegamos a ser los peores enemigos durante un prolongado tiempo.
Me lanzaste las peores palabras a la cara y yo guardé las mías en una caja ofreciéndote tan sólo silencio. Silencio que te dolió más que otra cosa y te hizo realizar actos que ni tú mismo creías que podrías hacer. Me quedé muda dos meses y durante dos meses tu mirada era sólo tristeza. Pero después, mucho después, volví a dirigirte la palabra y volví a estar semi-ausente aunque sé que tú ya estabas ausente perdido.

Ahora que te vas es cuando somos los mejores compañeros y, ahora que te vas, no quiero que te vayas.

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EL VIEJO DE LA BOLSA


Cuando niña solían asustarme con el Viejo de la Bolsa. Desconozco las razones que tendrían los adultos para divertirse a costa de mi angustia.
A medida que fui creciendo entendí que era un juego, que nadie estaba interesado en llevarme, ni siquiera alguien tan horripilante como el Viejo de la Bolsa.
Creo que ahora no se dice viejo, sino “adulto mayor”, así es que sería “el adulto mayor de la bolsa”.
Muchas veces, ya de grande, pensé en ese personaje y me hizo reír la idea de que alguna vez hubiera podido causarme tanto miedo.
Sin embargo… -creo que hay un síndrome que no recuerdo como le llaman, pero consiste en que la víctima llega a enamorarse de su victimario- sin embargo, decía… ahora que yo también soy vieja… o adulta mayor, creo que hasta deseo que se me aparezca el adulto mayor de la bolsa… y que me lleve… y fantaseo con pasear juntos tomando champaña en un yate… pero, ¡claro! que sea el adulto mayor de la Bolsa de Wall Street.

Maritza Barreto
20 noviembre 2008, en Viña del Mar, en vísperas de la crisis
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Para ti escribo mis versos
que nacen de mi alma loca
Para tus labuios mis besos
para tu boca mi boca
...
Para tu pelo guirnaldas
para tus ojos los cielos
para tus noches soñadas
mis suspiros, mis anhelos.
...
Para tu cuerpo caricias,
caricias y loarlo todo
y, amarlo así de tal modo
que sintieras mil delicias.
M. Angel
((•)) Escucha este post 0 DEJAR UNA HUELLA
Adelaida, en nuestro idilio libre e indocumentado, me halagaba diciéndome que éste, su servidor de potajes de la casa Chancholovo, emitía cierta paz, semejante a la de un príncipe desencantado que rara vez se deja ver en el humilde pueblito que domina desde su castillo: Guangopolo aletargado en la vertiente noroccidental del cerro Ilaló.

En la vecindad de Guangopolo, uno todavía se regodea en su castillo, a pesar de estar rodeado de multitudes bípedas que conforman el paisaje de kilómetros de cuevas humanas, todas las que abarca el distrito metropolitano de la capital de los ecuatorianos y sus ciudades satélites. Finalmente, en conjunto, esa suma de barrios diversos -donde se puede viajar gradualmente del primer mundo al quinto infierno-, hacen una enorme fábrica de detritos que no se transforman en energía renovable a largo plazo, desperdiciándose de una forma absurda el desperdicio que nos haría más ricos en un medio ambiente saludable y no más pobres en un entorno putrefacto.
Con mis inmediatos vecinos de la doble cuadra que ocupamos, apenas nos reconocemos, pues, igual vienen emparedados en sus mansiones por el asco que provoca la miseria ajena; es decir, estamos juntos en este mundo pero delimitados por nuestras murallas exteriores: las que me libran de enterarme qué pasa dentro de sus interioridades, y, viceversa, ellos no huelen lo que invento yo dentro de las mías.

Costeo mi estilo de vida chancholovesco en base a la sólida clientela que tengo; “gracias a la credibilidad que usted transmite, a su vez, a nosotros nos ha ido bien…”, me ha escrito uno de ellos satisfecho por la confianza que depositó en mi trabajo. Para mis clientes transpiro, pecuniariamente hablando, a través de las dos horas que le dedicó, cuatro veces por semana, a los encargos que le hacen al matemático aplicado a la estadística. Hubiese querido que me paguen por el tiempo que le doy a mi nirvana, la matemática pura; pero no tengo la suerte de un Kantoborgy o de un Olegario Castro, para que me subvencionen mis verdaderas aficiones directamente, porque indirectamente sí lo hacen aunque no tengan noción de ello. La cosa en sí, es bastante obvia para este especie de “profesional platónico”; mis clientes no me ven ni oyen, arreglamos el asunto vía correo electrónico, me pagan por adelantado y el especialista cumple higiénicamente su mandato.

Kantoborgy no se llama a engaño con mi apariencia de matemático aplicado a la estadística, conoce bien al señor del mantel largo que hay detrás del calculador, y por eso viene a negociar en mis aposentos, personalmente, los jamones y el dulce cimarrón que fabrico para mí mismo y nadie más, con la obligada excepción que hace factible la regla. Oh, dolor, Adelaida, se negó a seguir siendo parte de la excepción; “¡a mí, señor Lovochancho, no más cositas ricas del buey: o usted me da el toro entero o usted no me dé nada!”. Sí, te extraño Adelaida, eras mi afirmación de la carne, quedamos en nada por lo de los papelitos; más haló el críptico existente que el enamorado -del férvido séptimo día- dispuesto a firmar el documento que le pongan por delante.
El gótico está enterado que somos bastante menos hermético que él y su cofrade de radio Marañón, Olegario Castro; ninguno de los dos conocen a sus contribuyentes ni de nombre, y no facturan como este humilde algoritmo lo hace con sus clientes de carne hueso. A esos dos, las donaciones de sus auspiciantes les llega “líquido y sonante”, ¡les cae de la nada!, cual arte de un alquimista templario. Somos transparentes en lo del billetito que viene merced a las ocho horas semanales que, en promedio, le brindo a mi instinto de conservación de la mesa sibarita. Mis clientes sí son identidades con tarjetas de plástico, sujetos de crédito en el ciberespacio y los templos del consumismo. No chateo con ellos, nada de confianzas a lo hominino en busca de un millón de amigos, en eso somos invisibles.

Nadie puede dar testimonio de los mecenas de radio Marañón, ¿cómo hacerlo, si el propio Castro no los ha visto, ni oído, ni presentido por escrito? ; imagino que él mismo especulará con esas formas intangibles. Igual, su colega de dar pasos de la muerte en los riscos, Kantoborgy; éste, tampoco, tiene información común del sujeto -o entidad- que corre con los gastos de sus viajes al séptimo grado de dificultad en las paredes del miedo cósmico. Ese ¿ente?, luego de sus maromas mortales sobre la altitud, le facilita los días de Loco Divino en su mansión ecológica de cráter del Pululahua, circundado de una guardia lobuna que le adora. ¡Por Dionisos!, qué más se puede pedir.


Juan Arias Bermeo,
www.lovochancho.com
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No te hundas, vuela...
Y, si te hundes,
húndete en mí;
pero mejor
vuela conmigo.
Levantemos vuelo
juntos
para no volver.
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A la Virgen, un collar
y al niño Dios, un anillo,
Platerillo no te los podré pagar,
¡Si yo no quiero dinero!
¿Y entonces qué? di.
Besar al niño es lo que yo quiero.
Besa, sí...



(El Platero. Rafael Alberti)





Todavía recuerdo el día que su luz comenzó a iluminarme, todavía las recuerdo pequeñas, desvalidas, dulces como dulce es desde entonces su presencia en mi vida.


Recuerdo los meses que siguieron a su llegada, las noches en vela, el amor que me dieron y me siguen ofreciendo, la sonrisa en sus rostros, sus juegos, su despertar y el atardecer a su lado. Recuerdo y sonrío al recordar sus primeras palabras, sus pasos primeros llenos de dudas, sus carreras, sus miradas inocentes, sus caricias en un corazón, el mío, entregado a ellas. Recuerdo y me acompaña el primer día que pronunciaron mi nombre, las veces que lo han hecho desde entonces, sus mañanas, sus tardes, todos sus días en mi recuerdo.


Están en mí, en mi despertar, mi amanecer y mi guía, están en mis esperas e incertidumbres, en mis certezas, en mis sueños imposibles y en los que hacen posibles a su lado. Son y siendo están a mi lado, forman parte de mi interior y de lo que mi exterior refleja, me mejoran, sonríen, me alegran en mi tristeza, hacen dulce el amargor de mis noches, me aplacan, ponen freno a mis delirios, me corrigen y suavizan. Son el azúcar, la dulzura, mi esencia, la alegría de mi refugio, las estrellas que alumbran mis peores momentos.
Vivo y sueño por y para ellas.. están en mí.










A ellos les encanta... a mí también



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Evaristo Fuenmayor, para servirle”, ese era el lema que llevaba en los labios aquel solterón cercano a los cincuenta años, que gerenciaba – de un modo envidiable, cabe decirlo- el telégrafo
del pueblo. Tenía la piel aceitunada y opaca, la calvicie brillante y unos ojos más pequeños que inexpresivos. De altura media y cuerpo desgarbado, caminaba con paso inseguro y cada vez que sonreía, hacía una mueca con los labios; que parecía que iba a llorar.


Todo en él era método y disciplina. Decían que era el encargado de despertar al sol cada día y que las gallinas sabían cuando tenían que cantar, porque ya Evaristo estaba colando el café y el olor les llegaba hasta sus puntiagudos picos. Se iba a la cama antes de las siete y después de rezar un rosario con sus letanías a la inmaculada virgen del Socorro. Dormía nueve horas como mínimo y de tanto estar en la cama, había adquirido aquel olor a naftalina, con el que protegía sus sábanas para que no se las comieran las polillas y los jejenes.
Su vida estaba organizada por orden de prioridades y nada en él ocurría por azar. Tenía una dieta equilibrada, no bebía otra cosa que no fuese un vaso de agua con sus siete gotas de limón y no recordaba la última vez, que había estado dentro de las sutiles profundidades de una dama.


“Evaristo Fuenmayor, para servirle”, era de un apetito sexual comedido y sosegado. No le gustaba pagar por sexo, pero sabía que de otra manera no tendría la oportunidad de vaciar sus gónadas. Había sido educado por una madre quisquillosa y un padre reprimido, había crecido pensando que el diablo habitaba en los burdeles y la primera vez que estuvo con una prostituta, le obligó a beber agua bendita antes de hacerle una felación... aquella imposición, le costó más dinero que el acto en sí, pero se fue a la casa tranquilo,porque tenía la mente y el corazón en armonía con Dios.


Aún esperaba a la mujer de su vida, pero sus expectativas de exigencias habían bajado mucho. Ya no le importaba que fuese virgen o fértil, ya sólo quería que fuese una buena mujer y que hablase mucho para que le quitara del cuerpo, tanto espanto de silencio que tenía acumulado.


- aún soy joven – susurró sintiendo la pesadez del sueño en su decadente humanidad -vamos a ver si esta noche sueño con ella- dijo a su fantasma mientras ponía el despertador en hora – alomejor la llamo con mis sueños y aparece – musitó mientras el avemaría empezaba a salir en carrerilla- vamos a ver que nos trae el mañana – dijo con la resignación del que tiene todos los días condenados a vivirlos por igual – ojalá aparezca pronto, que me estoy quedando viejo – fue lo último en decir, antes de que llegase Morfeo y lo acunase como a un niño idiota.


Zayadith Hernández

http:/ysilosmandamostodosalcarajo.blogspot.com/
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Francisco Gómez de Quevedo y Santibáñez Villegas (1580-1645), noble, político y escritor español del añorado Siglo de Oro.

Fue un superdotado con los pies deformes que le producían una leve cojera, además de ser corto de vista. A los seis años quedó huérfano y se refugió en los libros, estudiando incansablemente hasta la edad de 20 años y siendo un autodidacta por los restos, profundizando en teología, filosofía, lenguas clásicas, poesía, prosa, picaresca…

Durante el reinado de Felipe III, acompañó como secretario al Gran Duque de Osuna a Italia (virrey y capitán general de Sicilia y de Nápoles), que le encargó dirigir y organizar la Hacienda de Virreinato, colaborando con misiones de espionaje a la República de Venecia y obteniendo como recompensa el hábito de Santiago en 1618.

Pero en 1620, tras la destitución de Osuna, acusado injustamente de independizarse de España, Quevedo fue desterrado a la Torre de Juan Abad (Ciudad Real).

Con la entronización de Felipe IV en 1621 y la entrada en los asuntos de estado del Conde Duque de Olivares, se le levantó el castigo y volvió a la vida política acompañando al rey en viajes a Andalucía y Aragón.

Su vida privada de soltero se vuelve desordenada, fuma mucho y frecuenta las tabernas asiduamente. Luis de Góngora, uno de sus grandes enemigos, al que había dirigido sátiras acusándole de ser un sacerdote indigno, homosexual, escritor sucio y obscuro, entregado a la baraja e indecente, y ensañándose con su aspecto nasal parecido al de los judios, que en esa época se relacionaba con los narigudos, (“A una nariz”), en un poema satírico lo llama Francisco de Quebebo.

En cierta ocasión, Quevedo es retado por sus amigos en una apuesta, en la cual debe decirle a la esposa de Felipe IV que es coja.

Ni corto, ni perezoso , Quevedo entra en Palacio con dos flores, se dirige a la reina y le dice:

“Entre el clavel y la rosa, su majestad escoja”.



JACPOE3


"Amor constante más allá de la muerte"

Cerrar podrá mis ojos la postrera
sombra que me llevaré el blanco día,
y podrá desatar esta alma mía
hora a su afán ansioso lisonjera;
mas no, de esotra parte, en la ribera,
dejará la memoria, en donde ardía:
nadar sabe mi llama el agua fría,
y perder el respeto a ley severa.

Alma a quien todo un Dios prisión ha sido,
venas que humor a tanto fuego han dado,
médulas que han gloriosamente ardido,
su cuerpo dejará no su cuidado;
serán ceniza, mas tendrá sentido;
polvo serán, mas polvo enamorado.
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(París)
14 diciembre 1906
¡Esto es sencillamente enloquecedor! Estoy furioso. Recibí el telegrama de David esta mañana y ya contaba con verte de nuevo... y ahora Madame Carré está mal de la garganta y tiene fiebre y Butterfly se ha aplazado hasta después de Navidad. Creo que se retrasará aún más, así que como tengo que ir a Nueva York pronto, he decidido quitter la place e irme a Milán para reformar mi armario y después a Torre para recuperarme unos días. Estoy hasta las narices de París. Regresaré para la première y después iré a Nueva York. Ni siquiera he decidido cuándo cogeré el barco. Hay uno el 5 y otro el 9, pero creo que el 9 puede ser demasiado tarde porque tienen prisa por poner Manon y Butterfly. Savoia dice que la gira está siendo un gran triunfo y que van a dar 200 representaciones. ¿El permiso de David sigue siendo válido para después de Navidad? Ojalá pudiera verte antes de coger el barco. Por favor, dále las gracias por su gran amabilidad.

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Yo Temis,
hoy te juzgo a ti, experto en todo y especialista en nada.
A ti, hoy te señalo con el dedo.
Tira tú, pues la primera piedra, ya que presumes de sabio.
Un ser perfecto que jamás patina.
Sólo juzga, opina y condena.
En tu mundo blanco o negro, no hay pues, gama de colores.
¡Pues errar es de personas!
Y como tal ahí va mi sentencia:
Vagarás por este mundo en soledad, pues nadie te soporta.
Tu ego y vanidad laceran.
Más ten cuidado si huyes por caminos solitarios,
no sea que te encuentres a ti mismo y te hieras.
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(París)
12 diciembre 1906

Mi querido David*,
Al aproximarse la primera representación de Butterfly te escribo para pedirte, como un favor, que permitas a la Señora Sybil que venga a París.
La presencia de los buenos amigos es el mayor alivio para nosotros, los artistas del teatro; tras la acogida -entusiasta o no tan entusiasta- y los nervios excesivos de un estreno, a uno le viene muy bien encontrarse en petit comité con las personas que uno quiere. ¿Y por qué no te vienes a París tú también? Sería un gran placer verte.
Recibe toda mi amistad.

http://lahistoriadedonquijote.blogspot.com

http://giacomopucciniatravesdesuscartas.blogspot.com


* Se refiere a David Seligman, esposo de Sybil.
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Tu cuerpo tibio,
mi habitación, mi paz.


Tus brazos el manto
que cubre mi excitación .


Tu aliento, mi oxigeno ,
mi respiración .

Tu orgasmo, el mio ,
la fuente de vida,

mi inspiración .

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26 de agosto de 1982

Hay un decreto-ley del 26 de agosto,
donde se me promulga,
en todo el territorio Ibérico
(con todos los derechos y deberes)
ciudadano español, casi nativo,
casi con todos los derechos,
con todos los deberes.

Oriundo de un sur donde las cosas,
más que suceder, se sueñan,
al principio no podía creer lo que pasaba.

El señor Juez me dio la mano y me dijo:
Obediencia y serenidad y serenidad y obediencia.
La secretaria del Juez, bailaba,
con las dos mujeres que siempre me acompañan,
una danza Inca, para festejar
el milagro de mi nacionalización.

Pensar que estaba otra vez delirando
era prematuro y, sin embargo, el Juez,
detuvo la danza para pedirme,
800 pesetas prestadas para unos sellos en mi trámite
y, luego, todavía, las tres mujeres se mataban unas a las otras,
para poder besar los labios del Juez.

Mis mujeres, hembras de luz,
mataron a la secretaria y la archivaron,
entre las personas que, todavía, no habían nacido
y, alternativamente, besaban y mordían los labios del Juez
y, después, bajaron las escaleras gritando:
Somos la nueva España. Somos la nueva España.

Saludaron al policía de la puerta,
con un movimiento a dúo de caderas
y escaparon por la calle abierta,
ciegas, plenas de libertad.

Yo trataba de explicarle al Juez
que, en nuestro trabajo, habíamos descubierto
que ciertos procesos interiores se parecen
a ciertos procesos exteriores y, entonces, le expliqué:

Yo quería ser español y, ahora, lo soy,
se da cuenta lo que le quiero transmitir:
cuando las fantasías se hacen realidad,
es cuando, a veces, se parte el corazón.

Comprendo, dijo el Juez.
Usted quisiera morir entre mis brazos,
como mueren los pájaros sedientos,
como mueren los hombres desesperados,
los hombres que, como usted, lo han conseguido todo.
¡Defínase!, Menassa. Olvide su pasado.
Ahora, usted, es español, serénese,
escuche cómo su corazón late alborozado,
de tener una nueva Patria a quien deberse.

Espere, señor Juez, la Mili no la puedo hacer,
tengo cuarenta y dos años y seis hijos
y siete mil pensamientos girando todo el tiempo en mi cabeza
y trabajo de médico todo el día
y pinto algún cuadrito

y escribo algún poema miserable
y hago el amor con esas dos fieras
que, Usted, alucinó hace un instante.

Vio cómo se prendían de sus labios,
como bocas abiertas de libertad, bueno,
así voy por la vida:
hablando del camino después de recorrerlo,
así voy por la vida:
como si no existiesen ni mapas, ni países
sino, sólo mis versos.

El Juez, sonriente, por haber entendido,
me concedió la gracia de ser dos.

Y así voy por la vida,
con el alma partida en dos volcanes.
Viven en mí,
-como dos amplias mujeres en los días de gloria-
un corazón de plata
donde la imagen persistente de un río
dulce y marítimo golpea las puertas de una ciudad,
abierta a todos los idiomas, a todos los males.

Y un corazón de sol ,
donde la imagen persistente de la luz -cósmica y sonora-
revive en la propia ciudad donde vivo,
recuerdos de otras ciudades en tiempo de paz.
Y cada mañana con la luz me voy alejando de la muerte.
Y así voy por la vida,
ambicionando poder ,
además de mi madre, una mujer .

Y así voy por la vida,
ambicionando poder alimentar pasiones tan diversas.
Al mismo tiempo,
un corazón de plata (mi vieja Buenos Aires)
siempre a punto de morir o de recordar alguna muerte.
Y un corazón de sol (mi pequeña Madrid que estoy haciendo)
siempre a punto de olvidarse de todos sus muertos,
siempre a punto de nacer.

Comprende, señor Juez,
por qué habré de pagar todos mis impuestos.
Porque en mi alma, ciudades y mujeres,
se pasean libremente en cualquier dirección,
sin ponerse, nunca, de acuerdo para nada.
Viajan por el espacio alado de mi voz,
una detrás de la otra o, bien, todas al mismo tiempo.

Comprende, señor Juez,
por qué habré de pagar todos mis impuestos.
Porque ciudades y mujeres y ciudades y mujeres,
bailan frenéticamente en mí, tratando de ser reconocidas,
cada una a su tiempo o, bien, todas a la vez.

Por eso pago los impuestos.
Para que nadie me venga a preguntar,
por esta oceánica soledad, partida en dos. 

Miguel Menassa
Cuadro: La belleza que nos une. Miguel Menassa
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CORTESíA DE POETAS ANDALUCES

Tengo miedo a perder la maravilla
de tus ojos de estatua y el acento
que me pone de noche en la mejilla
la solitaria rosa de tu aliento.

Tengo pena de ser en esta orilla
tronco sin ramas; y lo que más siento
es no tener la flor, pulpa o arcilla,
para el gusano de mi sufrimiento.

Si tú eres el tesoro oculto mío,
si eres mi cruz y mi dolor mojado,
si soy el perro de tu señorío,
no me dejes perder lo que he ganado
y decora las aguas de tu río
con hojas de mi otono enajenado.

No me dejes perder lo que he ganado
y decora las aguas de tu río
con hojas de mi otono enajenado.



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Somos carne y alma,
Sangre y sentimientos,
Huesos y conciencia,
Pasos y recuerdos,

Sólo sé que mi carne no es sólo carne,
Por que alma tiene,
Y es la belleza del lama,
Lo que hace que la vida sea importante.

Siento como cada gota de mi sangre,
Es cubierta por mis sentimientos,
Y son mis sentimientos los que viven,
Con cada gota de mi sangre.

Que mis huesos y mi conciencia,
Se visten de color blanco,
Porque paz hay en mi corazón,
Al igual que en cada hueso de mi conciencia.

Que mis pasos recorren mis recuerdos.
Como el camino que lleva al final del día,
Y mis deseos arden recuerdo a recuerdo,
De recordar cada pasó que he dado en mi vida.

Wilmar Alexander Zamora R.
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Dejando ver dos figuras enhiestas,
desnudas,
a simple vista,
acariciandose,
como si de cisnes se trataran.

Sus frágiles cuerpos tiemblan
con la simple idea
de conocer el otro,
sus manos,
son un manojo de nervios,
todo esto adornado con simples
besos.

Las caricias,
son meras excusas para mantener
la mente ocupada
en otra cosa,
las manos,
en según que tramos,
se entrecruzan dando
cobijo al miedo,
al pudor,
vergüenza o
más bien simple tabú.

Son dos ninfas de temprana edad,
su piel,
aunque tersa
ahora está temblando
por los nervios,
se miran,
pero no se mueven,
se preguntan ¿qué hacer?,
¿que decir?

Al final tan solo queda un
simple baile,
sensual que a muchos
escandaliza,
y a otros,
recuerda el simple baile
de torpes cisnes
sin saber que hacer,
al dar sus primeros pasos,
aves inseguras y bellas
rozandose entre sí.
By Lan

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